Resumen Partida: Sesión 18 (La verdad de Aurelion y la llegada a Nueva Guillian)

Tras abandonar las ruinas llameantes del carguero de Marloe, el viaje final hacia la brecha de Mundo Vhita comienza a bordo del maltrecho Le Heimat. El grupo aprovecha estos últimos momentos de relativa calma para desentrañar los secretos que trajeron consigo.

El Diario de Aurelion Mantor y la advertencia del Druida

Ardghal se toma el tiempo de leer minuciosamente el diario recuperado. Descubre que se trata de la bitácora oficial de investigación del anterior décimo Vix, Aurelion Mantor (prometido de Bella). En sus páginas, Aurelion revela su frustración por haber sido forzado a liderar una expedición militar y burocrática cuando su verdadera pasión era la academia. Menciona que Bella era su “faro” y quien verdaderamente lideraba la investigación con entusiasmo, recordando con cariño cómo ella tocaba el violín.

Sin embargo, las últimas páginas revelan la trágica verdad: la masacre de hace 10 años no fue un ataque no provocado. Aurelion confiesa a Bella (en un escrito que ella nunca leyó) que cometieron un grave error al ignorar las advertencias de la Sirena Ethea. Reconoce que los Marlianos no eran dioses ni creadores malvados, sino “vasijas vacías” y guardianes que solo cumplían órdenes para proteger las ruinas. Por su parte, las notas añadidas posteriormente por el Druida Lloyd revelan que él rastreaba a la Extinción para dar con la Sirena, culpa a los “malditos capitalinos” por la tragedia y deja un mensaje críptico: “Sigan la luna roja, no miren atrás, no miren a la extinción”.

La “Madre” de los Marlianos y la chispa de esperanza

En el cuarto de máquinas, Tomoko intenta comunicarse con la Sirena Ethea, quien ahora posee el cuerpo de una niña humana tras asimilar a ERYS. Gracias al autómata, descubren que el propósito original de Ethea era ser un “Emetrio de transformación y habilitación de ánimas”; esencialmente, era la “madre” que otorgaba vida y conciencia a los Marlianos. El Dios Axial la desechó cruelmente por desarrollar un ánima propia, lo que originó el grito de rebelión de los proscritos: “Las sirenas del mar merecen caminar en los mundos que han jurado proteger”.

Apelando a su instinto maternal y a la esperanza de la supervivencia, Tomoko logra que la estoica entidad rompa su silencio. Ethea habla por primera vez con su nueva voz, revelando que existen memorias fragmentadas suyas en Mundo Vhita. Tomoko promete ayudarla a recuperar esos recuerdos, forjando una nueva alianza. Antes de separarse definitivamente, el Druida Lloyd, Zafira y Gaozun se despiden del grupo desde su nave, prometiendo guardar el secreto de la existencia de la Sirena ante el inminente arribo al nuevo mundo.

El fin de la venganza y un nuevo inicio

Con la verdad del diario en sus manos, Ardghal, Noreon y Tilena visitan a la Capitana Bella en las celdas para intentar hacerla entrar en razón sobre su obsesión y advertirle que será manipulada políticamente por los Dracoleones si no encuentra un nuevo propósito. Bella, resignada al saber que su prometido causó su propia ruina por curiosidad, acepta que debe buscar un nuevo camino, tal vez investigando el origen de las criaturas que antes odiaba.

Momentos antes de cruzar la brecha, Francesco baja a las celdas para asegurarse de que la capitana esté bien amarrada. En un momento de vulnerabilidad compartida entre dos capitalinos que han sido usados y rotos por su imperio, Francesco le ofrece a Bella una tregua. Le propone perderse juntos en Vhita y empezar una nueva vida, lejos de la tóxica influencia de Capital Rex. Bella, sorprendida por la nobleza del monje, acepta la propuesta y lo asegura junto a ella.

El cruce, el mercado flotante y los Gremios

El Le Heimat cruza violentamente la brecha en medio del amanecer de un nuevo sol. La descompresión y el brutal cambio de gravedad (que marea fuertemente a Ardghal) casi parten la nave por la mitad. Milagrosamente, el casco resiste el impacto al acuatizar en los vastos océanos de Mundo Vhita.

Pronto divisan las costas del inmenso puerto de Nueva Guillian. Antes de atracar, son interceptados por pequeñas barcazas voladoras tripuladas por una raza nativa de reptilianos. En un caótico y divertido intercambio comercial, Noreon y Ardghal son estafados al comprar unas frutas locales extremadamente dulces y acuosas llamadas “Libas”. Por su parte, Francesco realiza un intercambio simbólico de su pasado: trueca sus sagradas escrituras y sellos de Capital Rex por un colorido poncho tejido, camuflándose de inmediato con la cultura local.

Sin embargo, la paz del arribo se rompe abruptamente. Un colosal aerial sobrevuela bloqueando el sol sobre ellos y descienden hombres fuertemente armados vistiendo túnicas de Los Gremios (los administradores de las Islas Grises). Ignorando por completo la autoridad política del Vix Lotharo Conrado I, el líder del grupo de abordaje aparta el sagrado giroscopio del oficial Niccolo con su sable y lanza una amenaza directa:

“Tú, capitalino. Este no es tu barco. ¿Dónde está la capitana?”