Resumen partida
La tensión en la catedral enterrada se disipa, dando paso al asombro, cuando el autómata ERIS, tras consumir vorazmente los cristales de cohesión del surcadunas, recupera lo que él mismo denomina su “módulo de personalidad”. Con una actitud ahora más dispuesta, ERIS se revela como un ser antiquísimo y una inagotable fuente de conocimientos. Identificándose como un Emetrio de Recepción y Soporte, el ser mecánico le devela al grupo una cosmogonía que desafía todo lo que creían saber.ERIS les habla del Sistema de Mundos (del cual forman parte Prima, Deltaria, Gamaria y Vhita) y del Dios Axial, creador de los Emetrios, seres mecánicos sin voluntad propia diseñados para cumplir una única función o “verbo”. Sin embargo, la revelación más impactante gira en torno a los misteriosos Caballeros verdes. ERIS explica que estas criaturas, conocidas originalmente como Marlianos, son en realidad Emetrios a los que se les concedió un “ánima” (conciencia de sí mismos), y cuyos cuerpos físicos u “caparazones”, llamados Navi, están forjados de un oscuro mineral llamado Alfita. La tragedia de este lugar, las tierras de Marloe, se desató cuando un Emetrio pecó, robando un ánima para convertirse en la infame Sirena Ethea, alterando el orden y desatando a las devoradoras arañas de piedra que representan el verbo de la “Extinción”.Guiados por la insaciable curiosidad y la necesidad de encontrar nuevos cristales para volver al Le Heimat, el grupo explora la sala del Transposicionador. A través de hologramas residuales proyectados por ERIS, observan ecos del pasado: hordas de Marlianos huyendo despavoridos hacia el portal, mientras una figura imponente, el Sumo Juez (la misma figura petrificada que encontraron flotando en el vacío), se sacrificaba combatiendo a la plaga de la Extinción para darles tiempo de escapar.Decididos a buscar los cristales en el “Carguero número 14”, cincuenta y cuatro pisos más abajo, el grupo arrastra el pesado surcadunas hasta el centro del portal. ERIS, demostrando su devoción por su “verbo” de soporte, sacrifica partes de su propio cuerpo para darle energía a la máquina, desprendiendo finalmente su cabeza para viajar con ellos a modo de macabro pero sabio acompañante. La activación del portal los sumerge en una agobiante ilusión de ahogamiento en un mar turbulento, un viaje vertiginoso que los escupe en las profundidades de las ruinas.Al recuperar el aliento en un nuevo nivel de gravedad fracturada y rocas flotantes, la calma dura poco. A lo lejos, desplazándose ágilmente entre los escombros levitantes, divisan a una de las criaturas acorazadas: un Marliano. Sin dudarlo un segundo, el rostro de la Capitana Bella Rossi se deforma por una furia iracunda. Reconociendo en esa criatura a la raza que asesinó a su prometido diez años atrás, la orca desenvaina sus armas y se lanza temerariamente al vacío persiguiendo a la entidad, arrastrando al grupo hacia un inminente y peligroso enfrentamiento.