Resumen Partida
La tensión estalla a bordo del Le Heimat cuando el navío es violentamente emboscado por la Extinción, consecuencia directa de la trampa tendida por la desquiciada Capitana Bella Rossi. Una inmensa tormenta de obsidiana negra y criaturas arácnidas rodea el barco, dividiendo a la tripulación en dos frentes de batalla.
Caos en las cubiertas inferiores
En las bodegas, la pequeña araña que la capitana usó como cebo es rápidamente pisada por el guardia Tiflin, Fausto. Sin embargo, el verdadero peligro llega desde el exterior. Un devastador rayo necrótico perfora el casco del barco. Al mirar por el boquete, Ardghal O’callahan, Noreon O’callahan y Tilena Fiore descubren la grotesca táctica del enemigo: grandes amalgamas de arañas voladoras sostienen los cuerpos inertes de Marlianos, utilizando sus cabezas como cañones para disparar los letales rayos.
El combate es brutal. Ardghal invoca a su espíritu de fuego (el cuervo Ismael), pero este es rápidamente devorado y destruido por el enjambre de piedra. Furioso, el druida desata letales rayos de fuego que logran desintegrar a uno de los constructos gigantes, dejando caer al Marliano al vacío. Tilena, asumiendo su forma estelar de arquera, dispara cometas radiantes y conjura un poderoso rayo de luna que calcina a otra de las monstruosidades mayores.
Mientras tanto, Noreon se abre paso a mazazos limpios, aplastando arañas y destrozando puertas. En su avance destructivo, irrumpe en una cabina donde encuentra al Vix Lotharo y a Niccolo atrincherados tranquilamente, esperando a que pase la tormenta. Lamentablemente, no todos corren con la misma suerte: el guardia Tiflin Fausto es abrumado por el enjambre y muere ahogado entre las punzantes rocas, mientras la Capitana Bella apenas logra salvar al otro guardia, Arminio.
Supervivencia en la cubierta superior
Arriba, Tomoko Ito y Francesco Di Firenze se ven rodeados por una marea de arañas y criaturas de piedra que escalan por los mástiles. Tomoko desata su magia canalizando relámpagos para abrirse paso y salvar a Arminio en la cubierta, para luego buscar refugio tácticamente. Francesco, demostrando su letalidad cuerpo a cuerpo, se enfrenta a una criatura mayor a puros golpes de antorcha, rematándola con un espectacular gancho ascendente que la reduce a polvo, todo mientras esquiva ágilmente los enjambres que cruzan la cubierta como cuchillas.
Un rescate inesperado
Justo cuando la tormenta de obsidiana parece interminable, un pequeño aerials (navío) con velas azules atraviesa el enjambre oscuro haciendo maniobras temerarias. De él salta a la cubierta del Le Heimat un enigmático gnomo. Armado con una red que brilla con magia azul, comienza a cazar y capturar a las arañas de piedra con asombrosa facilidad, como si estuviera atrapando simples mariposas.
Ignorando el caos mortal a su alrededor, el gnomo saca un reloj de bolsillo, mira a los exhaustos aventureros y, confundido, comenta que ellos no parecen ser “la visita que esperaba a las cuatro”.