Resumen Partida

Con el caos del combate apaciguado y la Capitana Bella Rossi apresada en la bodega, el grupo de aventureros intenta asimilar la nueva dinámica de poder en el Le Heimat. El navío, ahora bajo el mando indiscutible del Vix Lotharo Conrado I y su lugarteniente Niccolo, retoma su curso original. Sin embargo, antes de poder lidiar con los altos mandos, el grupo debe resolver un asunto más urgente: el paradero de Tomoko Ito.

El rescate y el secreto de ERIS

El pánico se apodera de la tripulación al creer que han dejado a Tomoko varada en el vacío junto a las ruinas. Tras una búsqueda frenética, liderada por Noreon O’callahan en las cubiertas inferiores, descubren que Tomoko nunca llegó a subir a cubierta durante el escape. En cambio, logró aferrarse desesperadamente al casco exterior de la bodega de carga, sostenida por una cuerda y su propia resistencia, mientras el ingeniero Harith le permitía la entrada en secreto.

Una vez a salvo, el grupo se reúne en el santuario de máquinas de Harith. Allí, Tomoko revela la verdad de su retraso: se quedó atrás para rescatar la cabeza de ERIS. Les explica que, tras asimilar la memoria del Sumo Juez, ERIS ha dejado de ser un simple autómata atado a un “verbo” para adquirir una conciencia genuina, convirtiéndose en un ser equiparable a los Marlianos. Temiendo que este invaluable “Emetrio pensante” caiga en las manos corruptas del Imperio, Tomoko aboga por mantener a ERIS oculta hasta llegar a Mundo Vhita, con la esperanza de educarla y compartir su conocimiento lejos del control de Capital Rex. Harith acepta custodiar la cabeza robótica en su sagrado cuarto de máquinas.

La diplomacia y la emboscada

Con ERIS a salvo, el grupo se divide para gestionar la tensa situación política a bordo:

La Audiencia con el Vix: Tomoko y Francesco Di Firenze ascienden para entrevistarse con Lotharo Conrado I. A través de elaboradas reverencias y un sutil “teléfono roto” mental cortesía de Tomoko, intentan disipar sospechas sobre el paradero de los artefactos. Francesco, desilusionado con los planes de rebelión de la nobleza, deja claro que su objetivo en Vhita es puramente exploratorio. Sorprendentemente, Lotharo parece aceptar esta neutralidad, pidiéndoles un único favor a futuro: velar por la vida de su hermana adoptiva, Bella, en el peligroso nuevo mundo.

El encuentro con la Capitana: Mientras tanto, Ardghal O’callahan, Noreon y Tilena Fiore descienden a la bodega para visitar a la Capitana Bella Rossi, confinada como una criminal. Intentan consolarla y persuadirla de abandonar su venganza a favor de continuar el legado investigador de su difunto prometido. Sin embargo, Bella se muestra inquebrantable en su obsesión.

La amenaza persiste

El intento de consolar a Bella toma un giro escalofriante. Lejos de estar indefensa en su celda, la orca revela, con un fanatismo inquietante, que ha contrabandeado a bordo uno de los heraldos de la Extinción: una araña de piedra activa. Ella confiesa que planea utilizar a la criatura como un “cebo” para atraer al Kraken y a los Marlianos, obligando a la tripulación a enfrentarlos nuevamente.

La sesión termina abruptamente cuando una violenta sacudida estremece el Le Heimat, y los gritos en cubierta confirman los peores temores: la Extinción ha encontrado el rastro de la nave.