Resumen partida
La expedición en el Mar de la Tranquilidad continúa. La Capitana Bella Rossi y Tomoko Ito, acompañados por Ardghal O’callahan, Noreon O’callahan, Francesco Di Firenze y Tilena Fiore, descienden en el surcadunas hacia un imponente conjunto de ruinas que la capitana denomina “la ciudad perdida”. A medida que se acercan, el paisaje revela una estructura arquitectónica masiva tallada directamente en la roca, semejante a una gran catedral con altos vitrales derruidos y una enorme puerta de piedra lisa que permanece herméticamente sellada.
El Mural de la Catedral y la Sirena Ethea
La fachada de la edificación está adornada con un intrincado mural que capta la atención del grupo. En la parte superior, se distingue la figura de un hombre de porte majestuoso sentado en un trono, presumiblemente un alto líder o regente de lo que fue esa civilización. Sin embargo, más abajo, la iconografía se centra en otra entidad: la figura recurrente de una sirena, que la capitana identifica por sus hallazgos previos.
Haciendo uso de su magia para comprender lenguajes, Tomoko Ito logra interpretar los desgastados jeroglíficos. Descubre que el texto es una mezcla entre decretos administrativos y alabanzas religiosas dirigidas constantemente a la “Sirena Ethea”. Las traducciones sugieren que, aunque el hombre en el trono era una figura de autoridad, la verdadera devoción y el poder central parecían girar en torno a Ethea. Además, Tomoko descifra el nombre del lugar: la “Alta Gobernanza de Marloe”.
Estas revelaciones desatan teorías entre el grupo. Tilena Fiore recuerda antiguas leyendas de las Islas Grises que hablan del Árbol Reina y una civilización primordial conectada al mar, especulando que los habitantes de Mundo Primah podrían ser descendientes de esta cultura alienígena. Francesco Di Firenze, por su parte, observa el entorno y sugiere que el cataclismo de esta civilización pudo deberse a un exceso de codicia, señalando las estatuas derruidas y las posturas desesperadas de las figuras de piedra que parecen intentar alcanzar la puerta sellada.
El Despertar de la Extinción y el Caos en el Surcadunas
Mientras debaten, el entorno comienza a volverse hostil. Francesco Di Firenze nota que pequeñas rocas en el suelo no levitan al azar, sino que se mueven con propósito, ensamblándose en formas fractales y emitiendo un leve brillo violeta. Estas pequeñas arañas de piedra, los heraldos de la Extinción, comienzan a emerger de las grietas del suelo en cantidades abrumadoras, intentando filtrarse al interior de la catedral.
La Capitana Bella Rossi, reconociendo el peligro inminente, intenta alejar el surcadunas rápidamente. En medio de la confusión y una maniobra evasiva brusca, el pánico se apodera de la tripulación:
Tomoko Ito y Tilena Fiore utilizan su magia para salir volando del bote y ganar altura.
Noreon O’callahan toma una decisión drástica: utilizando su inmensa fuerza, toma a su hermano Ardghal O’callahan y lo arroja con fuerza a través de una de las grietas superiores del vitral de la catedral para ponerlo a salvo de las criaturas del exterior.
Noreon luego salta para sujetarse de Tilena en pleno vuelo.
La Caída y la Intervención de Francesco
Con la mayoría del grupo en el aire, el surcadunas pierde estabilidad y comienza a caer en picada. Francesco Di Firenze, que se mantuvo en la cubierta, toma el control del timón en un esfuerzo desesperado. Mediante maniobras extremas, logra estabilizar el vehículo, extendiendo las velas como una red para atrapar en el aire a Tomoko, Tilena y Noreon, regresándolos a la cubierta.
Ardghal en la Catedral y las Mariposas Salvadoras
Mientras tanto, Ardghal O’callahan aterriza dentro de la oscura catedral. Inmediatamente siente la ausencia de gravedad y, peor aún, de oxígeno. Cuando la asfixia parece inminente, observa a peculiares criaturas voladoras similares a plantas-mariposa revoloteando cerca del techo. Una de ellas se adhiere a su pecho, proporcionándole oxígeno y unas alas que le permiten moverse.
Las mariposas parecen actuar instintivamente para repeler a las pequeñas arañas de piedra que logran filtrarse, utilizando un resplandor violeta para mantenerlas a raya. Ardghal, con la ayuda de su nueva compañera simbiótica, intenta bloquear las grietas con magia de crecimiento de espinas. Sin embargo, el enjambre de piedra demuestra tener un objetivo claro: las arañas devoran los mecanismos de las pesadas cadenas de la puerta principal.
La sesión termina cuando los gruesos engranajes ceden y la masiva puerta de piedra se abre de par en par, provocando una violenta descompresión que succiona a Ardghal y a las mariposas hacia el exterior.